Ese sentimiento, el que tienes cuando las cosas van
realmente bien, cuando crees que no puedes estar mejor, esa euforia que sientes
al despertar y te dura durante todo el día, y todo, por un sentimiento.
Estar enamorada. Para unos, cuentos de hadas ajenos totalmente
a la realidad. Para otros, una forma de vida. Para que mentirnos, el amor causa
muchos problemas, muchas comeduras de cabeza, muchos llantos... Pero, ¿porque
no analizamos la parte buena?
Despertarte y pensar en él, en esa maravillosa sonrisa que
tiene, en sus ojos, en sus caricias. Te despiertas de buen humor, porque una
parte de él está contigo. Es una agradable sensación que te persigue durante
todo el día. Piensas en su olor, en su forma de ser, en cuando llegará ese
momento tan esperado del día en el que cruzas un par de palabras con él. Y
cuando llega ese momento, eres realmente feliz. Feliz porque sabe que existes,
porque con sus palabras te hace reír, porque te gusta y a él le gustas tú, y
eso te encanta. Te encanta que se preocupe por ti, que te demuestre todo lo que
te quiere, que piense en ti igual que lo haces tu en él. Sonríes. Al escuchar
su nombre, al imaginarte a su lado, al recordar momentos junto a él.. solo
sonríes. Y te sientes la persona más afortunada del mundo, por tenerle, por
quererle. Y sí, lo sé. Sé que los sentimientos no duran para siempre, y que más
tarde o más temprano te tocará sufrir. Es el precio que se tiene que pagar por
esos instantes de alegría. ¿Merece la pena? Puede que no, que sea mejor estar
solo siempre, así no se sufre. Pero, en mi opinión, estar enamorada es lo mejor
que te puede pasar. Porque esos momentos de felicidad vivida nadie te los
quita, y porque, en definitiva, todos queremos saber lo que se siente al
encontrar al amor de nuestra vida.




